La lavadora de Oscar Molina

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Para hacer el Taller de Oscar Molina: “Detrás de la cámara” hay que ir con todos los sentidos dispuestos a estar al máximo. Y cuando lo terminas necesitas un tiempo para hacer la digestión. Es un taller intenso y profundo, en el que lo mejor es coger notas para luego volver a recordar todos los conceptos, todas las llaves y todas las trampas que nos da para que hagamos nuestro propio trabajo como autores. Yo fui al taller que se impartió en la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa. Rosa Zozaya nos advirtió: Hay que venir con papel y boli pero no hace falta la cámara para nada. Y es que este es un taller para cualquier persona que utilice la creatividad en su vida.

Una de las primeras cosas que nos contó es que es diferente interpretar y ejecutar. Esto lo vemos muy claro cuando hablamos de música. Tengo una anécdota de cuando descubrí por primera vez esto. En el colegio tenía dos compañeras de clase que iban a piano, una iba en octavo curso de piano más o menos, llevaba tocando toda la vida y tocaba correctamente pero para mí era una música muy mecánica, muy “militar”. La otra compañera llevaba dos años con el piano, pero cuando tocó una pieza fácil, de principiante consiguió transmitir algo más que notas; una sensación, una emoción… Ahí me dí cuenta de que lo que te atrapa es intuir el alma del artista en su obra.

Óscar desarrolló un mapa del proceso creativo. Este mapa está dividido en cinco partes. Donde todas las fases son importantes y en las que puedes quedarte en la superficie o dejarte ir hasta el fondo. Nos introdujo en cada una de las partes, explicándonos también las trampas en las que se puede caer. Nos habló también de la diferencia entre tiempo y tempo, de la necesidad de estar en permanente diálogo con el mundo y con nosotros mismos, de la importancia del compromiso con nuestro arte. Nos abrió mil y una puertas en las que te puedes perder durante horas, o meses o años sin llegar a recorrer ningún camino del todo. Pero eso es lo importante, sentirse vivo, sentir que no sabemos nada, que hay que experimentar. Como dice: cuanto mayor te haces tienes más preguntas y menos respuestas.

Yo hice el taller de fin de semana, pero creo que necesitaría no una semana, si no mucho más tiempo para ir desgranando todas las llaves que fue dejando encima de la mesa. Por mí, como si esto se convierte en un máster. Así que si tenéis la oportunidad haced el taller que saldréis con la sensación de haber sido metidos en una batidora mental que os ayudará a ver más allá de lo que veíais hasta el momento.

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Porque nos nutrimos de muchas cosas como la literatura, las exposiciones, el cine, la música, los lugares, los olores, los sabores. Pequeños apuntes de mis “vivencias”.

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